Campaña Convención advierte riesgos para el SIDH de estas posturas 

Santo Domingo 12 Jun.- Sectores de las representaciones de sociedad civil presentes en esta ciudad para asistir a la 46° Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), tuvieron una marcada tendencia hacia posiciones antiderechos en las distintas mesas temáticas.

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Activistas de la Campaña por una Convención Interamericana de Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos expresaron su preocupación por esta situación que implica dar legitimidad a grupos que no reconocen los principios del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) y que buscan debilitarlo.

La Campaña, colectivo compuesto por organizaciones de nueve países de la región, vienen incidiendo ante la OEA para la aprobación de una Convención Interamericana de Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos.

Como tal, participaron esta mañana en algunas de las mesas temáticas de sociedad civil –como fue la de Derechos de las Mujeres- espacios que tienen el encargo de elaborar documentos consensuados que aporten a la declaración final de la Asamblea y que se presentarán esta tarde en el Diálogo con los jefes de delegación de los Estados y con el Secretario General.

IMG_0018María Claudia Caballero, de la Alianza Colombia de la Campaña, consideró que se produjo un diálogo de sordos donde las personas con creencias muy arraigadas en fundamentos religiosos se niegan a aceptar y entender que las mujeres pueden tener vida digna, plena y feliz. “Parece que la felicidad de las mujeres les incomoda”, comentó.

 

 

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La coordinadora de la Alianza Perú, Q´antu Madueño, sostuvo que la actuación de los grupos fundamentalistas fue muy violenta con aquellos colectivos y activistas que piensan distinto a sus ideas, situación ante la cual consideró necesaria una posición más firme de OEA. “Se establecieron con claridad los mecanismos para un diálogo democrático y respetuoso pero eso no funcionó, lo que representa un reto para no ceder en posiciones”, indicó.

 

 

IMG_0013Miguel Dueñas, de la Alianza El Salvador, deploró el desempeño de representantes opuestos a los derechos humanos, que inclusive llegan a pedir que los Estados no actúen frente al impacto del virus del Zika en la vida y salud de las mujeres; y que se desconozca a la diversidad de familias existentes. “Es insostenible su idea de familia nuclear, con tanta migración en nuestras Américas lo que tenemos son familias con diversidad de composiciones”, reiteró.

 

IMG_0010Por su parte Soledad Gonzales, de la Alianza Uruguay, indicó que en el espacio no hubo discusión ni diálogo, ni siquiera en la posibilidad de llegar a acuerdos mínimos como por ejemplo evitar las muertes de las mujeres, pues ello implicaría aceptar sus propuestas que parecen del medioevo por su marcado retroceso respecto a derechos ya ganados.

Se mostró contraria a la participación de los hombres en esta Mesa, pues no les corresponde hablar sobre lo que toca a las mujeres y menos a ser voceros, como alguien propuso.

Mirtha Moragas, de la Alianza Paraguay, observó que este mecanismo de participación de sociedad civil resultó más ordenado que el del año pasado durante la AG celebrada en Washington. Sin embargo, precisó que el problema radica en la actitud de los representantes antiderechos que pasan por encima de la reglamentación de la OEA.

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Explicó que en la mesa de Mujeres ingresaron personas no acreditadas, y quienes no habían sido parte del debate inicial con el fin de incluir temas nuevos, irrespetando los acuerdos. “Eran hombres los que entraron a incidentar, que nos hablan a nosotras en masculino, sin sensibilidad en derechos de las mujeres y que buscaban boicotear el trabajo”.

Moragas analizó que presentar ante las delegaciones de los países dos posiciones de sociedad civil en materia de derechos de las mujeres, ante la imposibilidad de lograr una de consenso, implica que los Estados tomen aquellas propuestas que les convengan y se reste peso a la capacidad de interpelación de la sociedad civil en la medida que existen grupos exigiendo retrocesos en los derechos ya ganados. “Esta una situación muy riesgosa para el propio SIDH”, puntualizó.

Siendo los DDSS y DDRR para todas las personas, María Eugenia Sarrias de la Alianza Argentina, propuso que OEA incluya una Mesa específica sobre esta temática pues de esa forma podrían desarrollarse propuestas para ser interseccionados hacia toda la población y su diversidad de expresiones.